Para aprender música de verdad es fundamental crear un contexto que te motive, y nada resulta más inspirador que tocar la música que realmente te gusta. Disfrutar mientras practicas es la clave para avanzar con entusiasmo y constancia. Por eso, en mis clases me gusta abrir un abanico amplio de posibilidades y explorar junto con cada alumno cuál es el mejor camino a seguir. La respuesta nunca es única ni universal: siempre está en los gustos, deseos y expectativas de quien aprende.
La técnica, la improvisación, la teoría, el análisis musical o incluso las nociones de composición no deberían ser un conocimiento abstracto y desconectado de la práctica. Todo esto cobra sentido cuando se aprende a través de la música que quieres tocar y de la música que ya tienes en tus manos. La mejor manera de asimilar los conceptos musicales es viviéndolos directamente: tocando, explorando y enfrentando los desafíos que cada pieza, canción o composición ofrece.
Y algo muy importante: la música no tiene edad ni nivel de partida. Se puede empezar a hacer música desde el primer día, disfrutando del proceso sin importar tu experiencia previa.
La organización del aprendizaje es clave.
Cada alumno recibe una carpeta personalizada con el material de cada clase: ejercicios en PDF y archivos de audio diseñados para practicar en casa de manera fácil, cómoda y motivadora. Así, el progreso no se detiene cuando termina la clase: la música sigue contigo, estés donde estés.
Ejemplos / material didáctico
Ejemplo: Repertorio y notación.


Ejemplo: Improvisación, Jam Track in A minor:
Ejemplo: Improvisación / escalas mayores.

Ejemplo: Armonía

